Confesiones Ardientes: Mi suegra y yo….

El Encuentro Inesperado

Siempre pensé que mi vida estaba resuelta , tenía mi propio negocio, una linda esposa aunque un poco más joven que yo, no parecía influir en nuestra relación ya que nos entendíamos bastante bien y todo fluía de una forma natural como cualquier par de enamorados, Sin embargo con el paso de unos años la empecé a sentir distinta y a ver señales que no quería aceptar más sin embargo en el fondo no me equivocaba. Aquel día, mientras disfrutábamos de una convivencia familiar ella recibió una llamada y la ignoró pero noté algo de nerviosismo en su actitud, luego se fue al baño, al regresar nuestras miradas se cruzaron y el ambiente se tornó tenso. Mi esposa ausente, distraída con su teléfono, inventó un pretexto para salir , ya yo sospechaba de su infidelidad pero no quise arruinar el momento. Mi suegra estaba conversando conmigo y algo ha de haber notado, ella siempre fue muy atenta conmigo y muy respetuosa, yo la estimaba de verdad y la v la respetaba en todos sentidos.
Las ausencias de mi esposa se fueron haciendo más frecuentes y las peleas entre nosotros igual

En ocasiones llegaba mi suegra a visitarnos y empezamos a convivir más tiempo a solas, conversábamos , cocinábamos y comíamos juntos y mi esposa ya no la extrañaba , ya me daba igual si estaba o no y para ser honestos disfrutaba más ya cuando no la veía , no se porque seguíamos juntos pero ya ni nos hablabamos casi, y cada vez disfrutaba más el tiempo que pasaba con mi suegra que me trataba como si fuera yo su hijo y me consentía

Algunas ocasiones hasta llegué a pensar que me estaba coqueteando y pensaba que yo estaba confundiendo su amabilidad y aprecio, pero poco a poco me empecé a fijar en ella, era morena , algo bajita de estatura, no era muy bonita pero tenía una bella sonrisa contagiosa, cabello negro y largo hasta su cintura, algo gordita sin perder la silueta estética , pechos grandes, cadera ancha, sus nalgas carnosas y sus piernas muy bien formadas, después de un tiempo ya habían pasado algunas situaciones de roces disimulados en los que sentía la adrenalina correr, mi esposa no sospechaba nada y menos se esperaría que en mi propia casa y con su propia madre esta situación estaba a punto de desbordarse sin que fuéramos realmente conscientes del riesgo de una convivencia así, o tal vez si lo sabíamos y lo deseábamos pero nada estaba planeado ni me imaginaba que llegara a suceder , era como una fantasía retorcida que tenía desde que mi esposa me dejó de prestar atención y su madre me trataba muy bien , tal vez en el fondo sentía algo de empatía .

Yo le comenté a mi suegra que sabía que mi esposa tenía un amante y que ya cada vez que salía yo no podía dejar de pensar en sus traiciones pero que estaba ya cansado de esa situación y la iba a dejar , me dijo que ella ya había notado el cambio en nuestra relación y que había conversado con ella al respecto , que yo era un hombre guapo y muy trabajador, responsable y cariñoso, que cualquier mujer estaría feliz con alguien así como yo.
Le pregunté si en verdad le parecia guapo y se quedó seria un momento

No quiero que me malinterpretes me dijo después de unos segundos

No sé a qué se refiere suegra, le respondí , porque siempre le hablé con el tono respetuoso y usando el usted

No me hagas caso me dijo , perdón no me haga caso corrigió

Está bien así , me gusta que me hables de ti es como de más confianza

Seguimos conversando y la plática ya se había tornado algo más íntima me volvió a decir , no vayas a pensar que porque estamos así vayas a pensar mal

Así como? Así solos y borrachitos con esa música

Porque piensas que podría pensar mal?

No parece muy apropiada esta situación porque eres el esposo de mi hija, yo le dije que yo no le veía nada mal a que conviviéramos un rato y más porque estábamos solo charlando ella en un sofá de la sala y yo en otro charlando de frente , aunque me pasó por la mente que si lo mencionó ya dos veces era porque ella estaba echando a volar su imaginación y le dije, no porque seas una mujer sexi, estamos agusto y pudiéramos hacer cualquier cosa que hace una pareja de personas adultas en situaciones así yo voy a pensar mal, aún si algo pasara no pensaría para nada mal de eso, aunque admito que me gusta la idea y he fantaseado con eso hace un tiempo ya

Me dijo , eso no está bien , tú eres la pareja de mi hija y aunque ella no te valore hay líneas que no debemos cruzar, tienes razón le dije pero no puedo evitar desearte, mejor cambiemos de tema, eso no puede pasar

Tienes toda la razón le dije , salud , le dije pasándole un shot de tequila y otro para mi, me levanté , cambié la música y le dije que esa era muy romántica que tal vez deberíamos poner algo más alegre, me senté de nuevo y después de otro rato de charla la invité a bailar, que estemos solos no implica que no podamos divertirnos, ella aceptó y después de dos canciones terminó la play list y volvió a las románticas, hizo por sentarse y la jale de nuevo, “esas también se bailan”le dije mientras la abrazaba de la cintura, no puso resistencia.,se recargó en mi pecho y bailamos lento y pegaditos, voltee a ver su rostro y solo nos miramos en silencio pero se sentía el deseo de ambos y la bese, ella me correspondió el beso y yo bajé mis manos acariciando esas nalgas que desde hacía tiempo se me antojaban

Me dijo con algo de pena, que nos había escuchado una vez hacer el amor y que se excito tanto que cuando llego a su casa comenzó a tocarse y se sintió luego culpable por desear ser ella a quien le causara ese placer, se ruborizó y me dijo , ando ebria perdón por sincerarme…

La Revelación del Deseo

Era una tarde caliente, y mi suegra, con su naturaleza nalgona, empezó a acercarse más, jugando con sus palabras. ‘Soy muy puta, me decía’, y eso provocó una mezcla de risa y picardía en mí. Nunca me había imaginado que mi suegra tendría un lado tan atrevido. La tensión llenó el aire y su voz resonó en mi mente: ‘Metemela, estoy ardiendo’.

Un Juego Prohibido

Hubo un momento en que las normas parecieron desaparecer, y todo lo que pensaba sobre lo correcto se desvaneció. Sin pensarlo, nos encontramos inmersos en un encuentro apasionado, donde hicimos 69 y compartimos un par de secretos. Me vine dentro, y esa conexión fue indescriptible. Al final, me di cuenta que aquellos momentos escondidos se convirtieron en una adicción, un deseo naciente que nunca antes había imaginado.

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